El escenario político peruano de 2026 recibe una propuesta que busca trasladar el rigor de la disciplina castrense a la administración pública. Wolfgang Grozo Costa, candidato presidencial por el partido Integridad Democrática, ha centrado su plataforma en una reforma penal drástica: la aplicación de cadena perpetua para el Presidente de la República y altos funcionarios que incurran en actos de corrupción grave, bajo la premisa de tipificar estos delitos como traición a la patria.
Esta iniciativa no se presenta de forma aislada, sino como parte de un sistema que Grozo denomina «inteligencia estratégica», diseñado para enfrentar las amenazas no convencionales que, según su visión, mantienen al Estado en una crisis de inseguridad e institucionalidad.
Trayectoria: 37 años de servicio y especialización en inteligencia
La candidatura de Grozo se sustenta en una hoja de vida vinculada estrechamente a la defensa nacional y la formación académica de alto nivel:
Carrera Militar: Mayor General en retiro de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), con 37 años de servicio. Durante su trayectoria, se desempeñó como Director de de Movilización Nacional y Director General de Política y Estrategia.
Formación Académica: Realizó estudios en el Centro de Altos Estudios Nacionales (CAEN).
Propuestas clave: Seguridad, Transparencia y Orden Institucional
Respecto al plan de gobierno de Integridad Democrática, este se articula sobre tres ejes fundamentales:
Reforma Anticorrupción: Establecer la cadena perpetua sin beneficios penitenciarios para altos funcionarios. Grozo sostiene que la corrupción sustrae anualmente hasta 40 mil millones de soles, afectando directamente los servicios de salud y educación.
Estrategia de Seguridad en 180 días: El candidato asegura que en los primeros seis meses de gestión se sentirá una reducción real de la criminalidad mediante el uso de inteligencia de señales, electrónica y financiera para «ahogar» el flujo de capitales de las bandas delictivas.
Defensa de la Institucionalidad: Se muestra contrario a una Asamblea Constituyente, defendiendo la vigencia de la Constitución actual, pero enfatizando la necesidad de que sea ejecutada por «personas de trayectoria impecable». Asimismo, propone el uso del polígrafo y pruebas toxicológicas para los candidatos a cargos públicos.
La viabilidad de la cadena perpetua y el concepto de traición a la patria
Desde una perspectiva técnica de derecho penal, la propuesta de Wolfgang Grozo de asimilar la corrupción con la traición a la patria representa un desafío doctrinario significativo. Actualmente, nuestro ordenamiento jurídico reserva la traición a la patria para conductas que comprometen la soberanía o seguridad exterior del Estado, usualmente en contextos de conflicto armado.
Introducir la cadena perpetua para delitos funcionariales requeriría una reforma constitucional que supere el test de proporcionalidad. Si bien el impacto socioeconómico de la gran corrupción es devastador, la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y los tratados internacionales, como la Convención Americana sobre Derechos Humanos, exigen que las penas no sean inhumanas y mantengan un fin resocializador. No obstante, el discurso de Grozo se alinea con una tendencia regional que busca respuestas de «mano dura» ante la percepción de impunidad sistémica.
La eficacia de un sistema de inteligencia estratégica en el ámbito civil dependerá, en última instancia, del respeto irrestricto al debido proceso y a los marcos democráticos que el propio candidato afirma defender.



